Disfruta de la comida rápida sin remordimientos
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Disfruta de la comida rápida sin remordimientos

Los restaurantes de comida rápida suelen tener dos grandes rasgos en común: son económicos y su oferta gastronómica contiene un elevado valor calórico, además de ser rica en grasas saturadas y azúcar.

Los especialistas en dietética y nutrición coinciden en que es conveniente reducir al máximo las visitas a este tipo de establecimientos y cuando vayamos a hacerlo, apostar por las opciones ‘menos dañinas’ de la carta.

Cómo disfrutar de la Comida Rápida

Gracias a una mayor concienciación social y a la presión que ejercen los departamentos y organismos de sanidad, cada vez son más las cadenas de fast-food que están incluyendo alternativas más saludables y están trabajando para mejorar la calidad nutricional de sus menús.

Así, es posible acudir puntualmente a uno de estos restaurantes sin que ello suponga, necesariamente, echar por tierra nuestra dieta. Hoy te voy a dar  las claves para que puedas darte el capricho de vez en cuando sin que tu silueta se vea afectada.

Disfruta de la comida rápida sin remordimientos

La oferta es amplia: hamburguesas, perritos calientes, burritos, patatas fritas, comida china… La mayoría de estos alimentos son ricos en grasas, hidratos de carbono y excesivamente calóricos. De hecho, un menú estándar en cualquiera de estos establecimientos supone fácilmente la ingesta de más del 50% de las calorías diarias recomendadas para un adulto.

Desde un punto de vista nutricional, las mejores alternativas son las de estilo mediterráneo como por ejemplo los bocadillos, las tapas, los kebabs, las crepes, la pasta o la pizza. Asimismo, la comida japonesa es estupenda para disfrutar de una cena rápida y sana, siempre que al hacer el pedido optemos por el pecado, cocciones sencillas y prescindamos de fritos como la tempura. Algunas buenas opciones son: sushi variado, makis de atún, sashimi de salmón o yakitori de pollo.

Una buena selección de alimentos es clave para aligerar el aporte calórico de algunos platos y mejorar su calidad
nutricional en general:

En la pizzería: La pasta o el arroz son excelentes opciones que aportarán una buena dosis de energía a nuestro organismo. Acompáñalas preferiblemente de salsas cuya base sea el tomate y evita las cremosas, más grasosas tipo carbonara. Si eliges pizza, tómala vegetal y pide que pongan menos cantidad de queso para reducir el porcentaje de grasa.

En la hamburguesería: Evita los menús XXL y las raciones desmesuradas. Apuesta siempre por hamburguesas sencillas acompañadas de vegetales y no añadas salsas calóricas como la mayonesa. Además, si la pides sin queso también reducirás un buen número de calorías.Comparte las patatas fritas y recuerda que para disfrutar de tu comida no es necesario que la acompañes de 1l de refresco azucarado.

Si te apetece mucho, pide un vaso pero que sea pequeño y en su versión light. Si optas por una ensalada, no te dejes engañar, las que ofrecen los establecimientos de comida rápida suelen contener las mismas o incluso más calorías que una hamburguesa. Asegúrate de que no lleva bacon, picatostes, pollo rebozado, queso o cualquier otro alimento que le pueda añadir más calorías de las necesarias. Presta especial atención también al aliño; un chorrito de aceite de oliva y vinagre son suficientes para darle sabor. 

– En el restaurante chino: La comida china en su origen es muy saludable ya que su base son los vegetales, las legumbres, el pescado y algunas carnes magras como el pollo. El problema es que al exportar este tipo de cocina, para adaptarla a los gustos occidentales, se desvirtuó y actualmente las formas de cocción utilizadas, las salsas, muchas de ellas ricas en grasas y azúcares como la agridulce, y el abuso de aceite elevan notablemente el aporte calórico de los alimentos. La ventaja que tienen los restaurantes chinos es que suelen tener una carta muy amplia y puedes elegir.

Descarta los fritos y rebozados y decántate por los cocinados a la plancha o al vapor. Asimismo, vigila la cantidad de sal que añades, ya que salsas como la soja son ya de por sí muy ricas en sodio.
Otra opción es preparar tú misma aquellos platos de comida rápida que más te gusten. Las versiones ‘caseras’ son siempre más saludables ya que eres tu quien tiene el control de los ingredientes que componen la receta, así como su calidad y cantidad. De esta forma, puedes convertir una suculenta cena de fast-food en una comida sana y nutritiva que no añadirá ni un solo gramo a tu silueta. Te damos algunas ideas, ¡toma nota!:

– Una pizza muy crujiente. En lugar de masa de pizza congelada, que suelen ser muy calóricas, utiliza como base una rebanada de pan de coca. Añádele salsa de tomate, las hortalizas o verduras que más te gusten y un poco de queso mozzarela light. El resultado es realmente delicioso y el valor energético del plato se reduce a menos de la mitad.

– Fajitas mejicanas. Un plato divertido, ligero, fácil y rápido de preparar ideal para aquellos días en los que vamos más justos de tiempo o toca improvisar. Corta pimiento rojo, verde, cebolla y pechuga de pollo en tiras finas y cocínalos en la sartén con muy poco aceite. Posteriormente, rellena las fajitas con la mezcla y aderézalas con un poco de salsa de yogurt.

– Rollitos primavera al horno. Elabora tu propia versión de los clásicos rollitos de primavera pero sin necesidad de usar ni una gota de aceite. Enrolla tus verduras preferidas en una lámina de pasta brick y ¡directo al horno! En pocos minutos podrás disfrutar de una cena de lo más exótica y baja en calorías.

– Bocadillos y sándwiches que cuidan tu figura. Substituye los embutidos, el bacón, la salchicha o los huevos fritos por carne magra de pollo o pavo. Si te apetece algo diferente, puedes probar de rellenarlo con un filete de pescado blanco o azul. Utiliza siempre pan integral, añade productos vegetales y evita en la medida de lo posible el queso y las salsas que contengan mucha grasa.

Imágenes: RunIn, Manera Natural

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